Al comprar un coche de segunda mano, conviene revisar varios aspectos clave: el estado general de la carrocería buscando golpes, óxido o diferencias de pintura; el desgaste de los neumáticos y que sea uniforme; el estado del motor comprobando posibles fugas, ruidos extraños o vibraciones; el nivel y aspecto de los líquidos (aceite, refrigerante, frenos); el funcionamiento de frenos, embrague y caja de cambios durante una prueba; el kilometraje y que sea coherente con el desgaste interior (volante, pedales, asientos); el historial de mantenimiento con facturas o revisiones selladas; que no tenga cargas o multas pendientes consultando informes oficiales como los de la Dirección General de Tráfico; verificar que la documentación esté en regla; comprobar el funcionamiento de luces, aire acondicionado y sistemas electrónicos; y, si es posible, llevarlo a un mecánico de confianza para una revisión completa antes de comprar.
En resumen, debes mirar carroceria exterior e interiores, neumaticos, estado del motor, nivel y aspecto de liquidos, frenos, embrague y caja de cambios, kilometraje y sacarle un historial de mantenimiento al vehiculo, comprobar si funcionan luces, aire acondicionado y sistemas electronicos.


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